Mañanas espesas

Esta mañana el Sol se ocultó de mí.
A pesar de que hoy despertó temprano,
guardó la cordura y tomó distancia,
guardó luz y reservó calor.

Y en esta soledad que despierto,
veo un alma fantasmal renacer.
Esa monotonía que caracteriza mis días
y que ni el café puede reanimar.

Despertar de un sueño en el que nunca estuve,
de una noche en la que no dormí,
por el silencio ensordecedor de recordar,
las palabras ocultas que no se dijeron.

Una remembranza guardada en la atmósfera,
del sadomasoquismo del destino de verme sufrir,
llena de soledades difusas que llevan tu nombre,
y un sempiterno amor,
que me sigue a donde quiera que vaya.


Paola Vásquez
Salvadoreña

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